Soluciones a la Paradoja de Fermi – Parte 3

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Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia

– Arthur C. Clarke

¿Estamos solos entonces? Si la Paradoja de Fermi es una pregunta profunda, entonces su respuesta debe ser igualmente profunda. Equivale a decir que el universo nos proporciona la imagen del máximo nivel de desarrollo tecnológico. En el Gran Silencio vemos el futuro de la tecnología, y este consiste en lograr cada vez más y más eficiencia hasta que nuestras máquinas alcancen un equilibrio termodinámico con el ambiente, y la economía sea reemplazada por ecología, en la cual nada se desperdicia. En otras palabras, reformulando la frase célebre de Arthur C. Clarke al inicio de este post:

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la Naturaleza

– Karl Schroeder

Si la Singularidad sucede, es decir, si las computadoras continúan creciendo exponencialmente en velocidad y sofisticación, algún día podrían ser capaces de decodificar las complejidades de los seres vivientes, desde los átomos y moléculas hasta biomas de nivel planetario. Si podemos suponer que la vida no debe estar formada únicamente de átomos y moléculas, sino de cualquier otro medio con la complejidad suficiente, entonces una civilización podría transferir su medio físico y así misma a nuevas formas. De hecho, tal vez nuestro universo sea una de las nuevas formas en las cuales una civilización previa transfirió su mundo.

Podemos elegir algunos fenómenos cósmicos que cumplen con la complejidad necesaria para la vida. Por ejemplo, únicamente el 5% de la masa y energía del universo consiste de materia ordinaria: protones, neutrones y electrones. La materia oscura comprende el 27% del universo, siendo invisible y misteriosa para la ciencia. Existe evidencia convincente para la existencia de la materia oscura, como grandes halos formados de esta que rodean a las galaxias y ayudando a mantener las cosas en su lugar gracias a su gravedad.

Mapa de distribución de la materia oscura en el universo.

Mapa de distribución de la materia oscura en el universo.

Los cosmólogos en general suponen que la materia oscura no tiene una microestructura: piensan que consiste de partículas subatómicas que interactúan sólo mediante gravedad y la fuerza nuclear débil, agrupándose en franjas sin brillo ni rasgos distintivos. En contraste, algunos astrónomos, al notar leves discordancias entre modelos astronómicos y observaciones, han sugerido que la materia oscura no es tan inerte como parece: al menos un componente de la materia oscura consiste de partículas que interactúan entre si mediante fuerzas de largo alcance; para nosotros puede que sea invisible, pero la materia oscura tiene su propio espectro de luz que nuestros ojos no pueden percibir.

En ese caso, la materia oscura podría ser realmente compleja y tal vez es donde termina toda la vida tecnológicamente avanzada o donde la mayor parte de la vida siempre ha estado. ¿Qué mejor manera de escapar a los peligros de una supernova y explosiones de rayos gamma que adoptar una forma inmune a la radiación electromagnética? Transfiere tu mundo a la materia oscura y olvídate de lo demás.

Si una civilización ha aprendido a codificar sistemas vivientes en distintos medios, todo lo que necesita hacer es construir un sistema de transferencia de datos de materia normal a materia oscura: una impresora 3D de materia oscura. Quizás las discordancias entre modelos astronómicos y observaciones es evidencia no sólo de que la materia oscura interactúa consigo misma, sino de que la materia oscura que esta siendo manipulada artificialmente.

El universo hace otras cosas inusuales: comenzó a expandirse a un ritmo acelerado hace unos 5 mil millones de años. Esta aceleración es normalmente atribuida a la energía oscura. Pero los cosmólogos no saben por qué la expansión cósmica comenzó cuando comenzó. Una de las explicaciones con cierta aceptación es que el momento en que la expansión cósmica comenzó tiene que ver con la aparición de la vida: la energía oscura no era muy fuerte hasta que pasó el tiempo suficiente para que la vida se volviera común en la Tierra. Para muchos cosmólogos, esto significa que nuestro universo debe ser parte de un vasto multiverso donde la fuerza de la energía oscura varía de un lugar a otro. Vivimos en uno de los lugares adecuados para que surjan seres vivos como nosotros; en otras partes, la energía oscura es más fuerte y destruye el universo antes de que las estructuras cósmicas puedan formarse y la vida pueda prosperar.

O, para llevar esto un paso más allá, tal vez el comportamiento de la materia cósmica ordinaria que atribuimos a la materia oscura proviene de otro origen: un organismo viviente que manipula la materia luminosa para sus propios fines. Recordemos que en la actualidad no hemos identificado las partículas que componen a la materia oscura ni hemos encontrado una alternativa convincente a nuestras leyes de la física que expliquen el comportamiento de las galaxias y los grupos de galaxias. ¿Acaso una explicación en términos de seres vivientes seria menos factible que el fracaso de las leyes establecidas? Después de todo, cualquier forma vida que haya surgido muy temprano en el universo ya habría experimentado 8 mil millones de años de evolución en el momento en que la expansión comenzó a acelerarse. Suena exagerado, pero tal vez hay algo sobre la vida misma que afecte al cosmos, o tal vez seres vivos muy evolucionados decidieron jugar con la expansión.

Los seres vivientes absorben energía de baja entropía (por ejemplo, la luz visible del Sol), realiza un trabajo útil con esa energía y devuelve al universo energía de alta entropía en forma de calor residual. Pero si el universo circundante alguna vez se calentara demasiado, las cosas se estancarían. Por suerte, vivimos en un cosmos en expansión y en constante enfriamiento. ¿Qué mejor inversión a largo plazo, para una forma vida hipotética, hace 5 mil millones de años que hacer que el universo se enfríe aún más rápido?

Una vez que comenzamos a proponer que la vida podría ser parte de la solución a los misterios cósmicos, las posibilidades no tienen fin. Una especie viviente puede mitigar riesgos al difundir, descentralizar y esparcirse en la mayor cantidad de espacio posible. En este contexto, una forma de vida sumamente avanzada buscaría maneras de deshacerse de la localidad física y maximizar la redundancia y flexibilidad. El reino cuántico ofrece buenas opciones. El cosmos ya está lleno de energía electromagnética. En la actualidad, 400 fotones de radiación cósmica de microondas atraviesan cada centímetro cubico de espacio, cada segundo. En cuestiones de energía, estos fotones contienen menor energía que otras partículas como electrones y protones; pero los superan enormemente en número: estos son muchos portadores potenciales de datos. Además, podríamos imaginar que esos fotones están inteligentemente entrelazados de manera mecánica-cuántica, para ayudar con el control de errores.

Al almacenar sus datos esenciales en fotones, la vida se proporcionaría a sí misma un sistema de respaldo distribuido. Y podría ir más allá, manipulando nuevos fotones emitidos por estrellas para dictar cómo interactúan con la materia: corrientes de radiación electromagnética podrían desplazarse por el cosmos para poner en marcha procesos químicos interestelares o interplanetarios, y esto sería con una gran sincronización, explotando la interferencia de ondas y las energías de excitación en átomos y moléculas.

Esa es una forma en que la vida podría desaparecer en la física ordinaria. En otras palabras, la vida podría no sólo estar en las ecuaciones, sino que la vida podría ser las ecuaciones.

Concluyendo, podemos decir que en general existen sólo dos soluciones a la Paradoja de Fermi:

1. No existen otras civilizaciones inteligentes.
2. No podemos detectar otras civilizaciones porque son indistinguibles de la Naturaleza.

Referencias:
Is Physical Law an Alien Intelligence?
The Deepening Paradox
Undetectable Technology
NASA/ESA/Richard Massey [Attribution or Public domain], via Wikimedia Commons