Las Seis Épocas

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La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión muy persistente.

– Albert Einstein

La evolución, tanto biológica como tecnológica, es un proceso que genera patrones con cada vez más y más orden; podemos dividir este proceso en seis etapas o épocas. Cada época hace uso de los métodos de procesamiento de información de la época anterior:

Las seis épocas

Primera Época: Física y Química

Recientes teorías de Física Moderna, en particular Gravedad Cuántica, sostienen que el tiempo y el espacio están divididos en paquetes discretos, también llamados “quanta”, los cuales esencialmente son fragmentos de información.

Cuando el Universo era muy joven (a escala astronómica), algunos cientos de miles de años después de la Gran Explosión (en inglés el “Big Bang”), comenzó la formación de átomos a medida que los electrones orbitaron los núcleos atómicos, consistiendo de protones y neutrones. Millones de años después, surgió la Química cuando los átomos se agruparon para formar estructuras relativamente estables llamadas moléculas. De todos los elementos químicos, el Carbono es el más versátil al ser capaz de formar enlaces con otros elementos en cuatro direcciones y así dando lugar a estructuras complicadas y ricas en información.

Segunda Época: Biología y ADN

Esta ‘época comenzó hace varios miles de millones de años, las moléculas basadas en Carbono se volvieron cada vez más complicadas e intricadas, resultando en complejas estructuras moleculares con mecanismos auto-replicantes. Finalmente, los sistemas biológicos evolucionaron un mecanismo digital de gran precisión: el ácido desoxirribonucleico (ADN). El ADN almacena información que describe un gran agrupamiento de moléculas y, junto con los codones y ribosomas, permitió mantener un registro de los experimentos evolutivos de esta segunda época.

Tercera Época: Cerebros

Esta época comenzó con la capacidad de los primeros animales para reconocer patrones. La evolución guiada por el ADN produjo organismos que podían detectar información usando sus órganos sensoriales, así como procesar esa información en sus propios cerebros y sistemas nerviosos. Finalmente, nuestra propia especie evolucionó la habilidad de crear modelos abstractos del mundo que experimentamos, además de contemplar las implicaciones racionales de dichos modelos; es decir, tenemos la habilidad de cambiar el mundo en nuestra mente y poner nuestras ideas en acción.

Cuarta Época: Tecnología

La tecnología nació al combinar nuestra capacidad de pensamiento racional y abstracto con la versatilidad de nuestras manos, especialmente los pulgares. Esto comenzó con simples mecanismos y posteriormente con máquinas mecánicas automatizadas. Finalmente, gracias a sofisticados dispositivos computacionales y de comunicación, la tecnología fue capaz de sentir (usando sensores), almacenar y evaluar complicados patrones de información.

Para comparar la evolución biológica con la evolución tecnológica, consideremos que los mamíferos más evolucionados han visto un crecimiento, en un periodo de cien mil años, de una pulgada cubica en su materia cerebral, mientras que hemos logrado aumentar al doble la capacidad de las computadoras cada año (aproximadamente).

Quinta Época: La unión de la Tecnología con la Inteligencia Humana.

Esta es la época en la cual comenzará la Singularidad, siendo el resultado de unir el enorme conocimiento contenido en nuestros cerebros con la gran capacidad, velocidad y transferencia de conocimiento de nuestra tecnología. La Singularidad nos permitirá preservar y mejorar la inteligencia que la evolución nos ha otorgado, a la vez que superamos las grandes limitantes de la evolución biológica.

Sexta Época: El Universo despierta

Como consecuencia de la Singularidad, la inteligencia comenzará a acaparar la materia y la energía en su entorno. Esto sucederá al reorganizar la materia y la energía de manera que se obtenga un óptimo nivel de capacidad de cómputo y así “escapar” de su origen en el planeta Tierra. En otras palabras: los procesos inteligentes se apoderan de la materia y la energía. Una de las limitaciones al transferir información es la velocidad de la luz; a pesar de ser especulación, tenemos pistas de que este límite puede ser superado (más información al respecto en un futuro post). La materia inerte y el Universo en sí serán transformados en formas de inteligencia sumamente avanzadas.

Este es el destino final de la Singularidad y del Universo.

 

Fuente:
Kurzweil, Ray. The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology. New York : Penguin, 2006. Print.